thumb|La París-Madrid de 1903, fue una de las primeras carreras con itinerario en España pero que curiosamente no llegó a pisar territorio español. Los rallyes en España son una disciplina deportiva que se practica desde mediados de . Las primeras carreras de automóviles se realizaron a principios de siglo y en la década de los 1950 se organizaron las primeras pruebas de rally aunque todavía con el antiguo formato que combinaban pruebas de velocidad y regularidad. Cabe destacar que el término «rally» durante el , se usaba para celebraciones deportivas y/o sociales no solo de automóviles, sino también para motocicletas e incluso avionetas.

El primer certamen organizado fue el campeonato de España, por entonces denominado Campeonato de España de Conductores de rallies, que nació en 1956. A partir de la década de los años 1960 esta disciplina se fue estandarizando y las pruebas exclusivamente con tramos de velocidad se fueron popularizando sobre las otras. A finales de los años 1960 se comenzaron a organizar los primeros campeonatos regionales como el Campeonato de Castilla, el Campeonato de Cataluña o el Campeonato de Levante, que en el caso del primero abarcaba diferentes provincias y comunidades autónomas. Posteriormente lo hicieron el Campeonato de Asturias, de Andalucía, de Canarias y el Vasco-Navarro-Aragonesa-Riojana, que incluía varias provincias. Los certámenes autonómicos no aparecerían de manera oficial hasta la llega de la democracia. En los años 1970 los equipos se fueron profesionalizando, siendo la Escudería Repsol la pionera, y marcas como SEAT o Renault (FASA) comenzaron a participar de manera oficial. El Real Automóvil Club de España y el Real Automóvil Club de Cataluña impulsaron desde los años 50 esta disciplina con la creación de muchas pruebas de rally por todo el país, la organización del campeonato de España y otras actividades.

En la década de los años 1980 nació el certamen nacional sobre tierra y posteriormente pilotos como Carlos Sainz, primer español campeón del mundo en 1990, y la inclusión del Rally Cataluña en dicho certamen, popularizaron definitivamente los rallies en el país.

La Real Federación Española de Automovilismo es la entidad encargada de organizar los campeonatos de rally en España a nivel estatal, siempre bajo la tutela de la FIA. Los campeonatos regionales son regidos por la federaciones autonómicas.

Historia Primeros años miniaturadeimagen|Participantes del Rally París-Lisboa de 1947 de paso por la ciudad de San Sebastián.

En España se celebraron carreras automovilísticas desde principios del . Entre las más célebres se encuentra la París-Madrid de 1903. Posteriormente se celebró la Copa Cataluña de 1908 y la Volta a Catalunya entre 1916 y 1920 y que luego derivaría en el Rally Cataluña. En 1910 se creó el Real Automóvil Club de Cataluña que años más tarde se encargaría de organizar dicha prueba.

Pruebas extranjeras como el Rally de Montecarlo que nació en 1911, mantuvo durante todo el el formato antiguo de los rallies donde los participantes partían desde diferentes localidades de Europa con destino a la ciudad monegasca. Desde España muchos participantes tomaron parte en la prueba saliendo desde ciudades como Barcelona e incluso desde la ciudad de Lisboa. El Montecarlo, incluso mucho antes de que se popularizaran los rallies en España, impulsó a muchos pilotos de la época a participar en ella y se mantuvo como un referente internacional por su popularidad y la publicidad que daba a sus ganadores y a las marcas implicadas. Otra prueba extranjera donde participaron asiduamente pilotos españoles fue el Rally del Automóvil Club de Portugal y más tarde, en los años setenta sucedería lo mismo con el rally de Portugal.

La guerra civil española y los años de la posguerra provocó un parón en las actividades deportivas así como en la industria automotriz.

En el año 1940 nació la Federación Catalana de Automovilismo con sede en el RACC. Esta entidad alentó el deporte del automovilismo tanto en rally como otras disciplinas: montaña, circuitos, etc. Esto provocó que Cataluña tuviese gran tradición en este deporte con respecto al resto de España. Los primeros rallies durante ese tiempo eran diferentes a las actuales, con un formato lineal y por carreteras muy precarias además de las dificultades propias de un escenario de posguerra, con escasez de productos como la gasolina y recambios. No sería hasta los años cincuenta con el despegue de la industria española cuando comenzaron a celebrarse aunque de manera modesta, las primeras carreras.

Años 1950 miniaturadeimagen|El Pegaso Z-102 fue uno de los primeros automóviles fabricados en España que logró victorias en rallies. miniaturadeimagen|Los rallies no estaban destinados solo a automóviles, las motocicletas también eran habituales. Por otro lado, las mujeres también tomaban parte. La actividad automovilística en los primeros años cincuenta se centraba principalmente en Madrid y Barcelona, donde se encontraban las sedes del RACE y el RACC, y en menor medida el RAC Vasco Navarro, Galicia y Canarias. El RACE que detentó la autoridad deportiva nacional hasta 1968 era el club más importante del país, y organizó muchas pruebas a lo largo de la península, conocidas coloquialmente como «rallyes del RACE» que atrajo además a pilotos y marcas extranjeras caso de la italiana Lancia. El RACE Mantuvo buenas relaciones con el RACC y con entidades de fuera de España como la FIA, la FISA o el Automóvil Club de Portugal, con la que colaboró organizando el Rally Ibérico en 1956.

Las carreras más típicas por entonces eran las celebradas en circuitos urbanos y las carreras en cuesta porque eran más económicas y fáciles de organizar. Los rallyes de esa época se hacían a imagen del Montecarlo, con varios puntos de salida y uno de llegada. Dentro de estos se realizaban tramos de velocidad y de regularidad, que eran los más determinantes, así como pruebas de frenada, aceleración, gymkhanas e incluso en algunas se premiaban cuestiones menos deportivas como el número de personas a bordo, el año de fabricación, la elegancia, habilidad, etc. Además el reglamento contaba con coeficientes correctores que permitían a los vehículos pequeños aventajar a aquellos con cilindradas mayores, como los Ferrari, Jaguar o Porsche. En los rallies en esa época competían tanto automóviles como motocicletas y los participantes eran prácticamente amateurs, simples aficionados del motor de los cuales la mayoría pertenecían a las clases sociales más altas, las únicas que podían permitirse adquirir un automóvil en la época. Los rallyes solían congregar a participantes locales, y el mal estado de las carreteras no ayudaba, sin embargo en una época de limitaciones económicas los premios eran muy altos. Por ejemplo, el ganador del Rally RACE de 1953 era galardonado con 20.000 pesetas, una cifra muy alta para la época. La seguridad era en cambio, casi nula, y los circuitos a menudo con gran afluencia de público, suponía un problema cuando se producía un accidente, en ocasiones mortal. En 1957 se creó un sistema de permisos de importación temporal conocidos como «B3» para favorecer las participaciones deportivas. Estos pases eran regulados por la federación española, permitían a los pilotos participar con modelos extranjeros y tenían una vigencia de 90 días. Entre otras condiciones obligaban al poseedor del pase a retirar del país el automóvil en cuestión al día siguiente de la carrera.

A principios de los 50 el INI permitió a la fábrica ENASA desarrollar el Pegaso, un automóvil de grandes prestaciones que se utilizó para competir en pruebas nacionales e internacionales, tanto de circuito como en rallyes logrando buenos resultados. SEAT que nació en 1950, decidió en el año 1956 ceder varios SEAT 1400A a pilotos conocidos para participar de manera esporádica en pruebas de circuito. Aunque este fue un primer paso, no sería hasta los años 70 cuando de manera oficial la fábrica española se involucró en el mundo de los rallies. Renault establecida en Valladolid, había comenzado a competir en 1953 a través de algunos concesionarios con sus Renault 4/4 y luego con el Dauphine.

Por su cercanía el Montecarlo atraía muchos pilotos españoles, principalmente catalanes, como en la edición de 1949 donde se inscribieron hasta diecinueve equipos, destacando el noveno puesto de Miguel Soler, Manuel Giró y José María Iglesias a bordo de un Ford V8. Otra prueba extranjera pero con parte de su recorrido en España fue el Rally Internacional de Lisboa. Los primeros rallies de aquellos años organizados en España fueron el Rally Costa Brava, el Rally del RACE o el Rally Firestone-Bilbao nacidos en 1953. Cataluña concentró muchas pruebas y además del Costa Brava, se recuperó en 1954 la Volta a Cataluña, que más tarde sería conocida como Rally Cataluña; u otras como el Rally Aix Provence-Barcelona, Rally de los Pirineos (1954), Rally de Andorra (1956), Rally Valle de Arán (1956), Rally 2000 Virajes (1959), Rally Primavera (1959) o el Rally de las Dos Cataluñas. En el resto de España aparecieron pruebas como el Rally de Gran Canaria (1954), el Rally de las Piraguas (1957) en Asturias, o en Madrid, en la conocida como Prueba Inauguración del RACE, el Rally Pinares del Duero en Soria o el Rally de Alicante en la Comunidad Valenciana. También se disputaron pruebas de regularidad como el Rally Mil Kilómetros o la Prueba de Regularidad de Vich y otras donde tomaban parte coches de época, como la Rally Barcelona-Sitges (1959) uno de los primeros eventos automovilísticos destinados a vehículos clásicos. Entre las pruebas exclusivamente de motos destacaron: Rally Caldetas (1953), Rally Nacional Vespa Club, Rally Camping Vespa, Rally Vuelta a Mallorca (1958), Rally Eurovespa o Rally de Invierno.

En 1956 la Real Federación Española de Automovilismo creó las bases del que inicialmente llamó «Campeonato de España de conductores de rallyes». En esa primera edición, se limitó a conductores españoles con licencia de conductor que hubiese sido expedida por el Real Automóvil Club de España. El calendario estaba compuesto por seis pruebas: 2º Trofeo de Montaña, 5º Rally RACE, Vuelta a Cataluña, Rally de los Pirineos, 2.º Rally Ibérico y Circuito desconocido. El certamen tendría carácter anual y para proclamarse campeón de España era obligatorio participar en el Rally RACE y en el Rally Ibérico. En sus primeros años el campeonato se compuso de pruebas tanto de rally como pruebas en circuito y de montaña. El ganador en 1956 fue Javier Sanglas con un Alfa Romeo Julieta Veloce con el que venció en pruebas como el Rally Ibérico. En 1957 el calendario estaba formado por las pruebas 2.º Trofeo de Montaña, 5.º Rally RACE, Vuelta a Cataluña, Rally Pirineos, 2.º Rally Ibérico y Circuito desconocido y el vencedor fue Fernando Roqué.

Años 1960 miniaturadeimagen|Panorámica de la ciudad de San Sebastián en 1962 durante la celebración del 2.º Rally Vasco Navarro.

El RACE continuó promoviendo el automovilismo en España durante la década de los años 60. En 1964 impulsó la creación del Circuito del Jarama que se inauguró en 1967. Aunque destinado a las carreras de circuito, el Jarama acabaría albergando tramos de rally años después, como sucedió en varias ediciones del Rally Comunidad de Madrid. En 1966 el RACE se separa de la Federación Española por la ley del porte de ese año convirtiéndose así en dos entidades distintas. De esta manera el RACE fue delegando parte de su actividad deportiva que terminaría casi de manera definitiva en 1980 al ceder también a la federación su representación en la FISA y la FIA. En 1969 la federación creó el Colegio Oficial de Cronometradores de Automovilismo que dio el primer paso para la profesionalización de los cronometradores y comisarios dejando atrás la época donde la toma de tiempos se hacía de manera manual, que provocaba numerosos errores y reclamaciones.