Clue (titulada Clue: El castillo del misterio en Chile, El juego de la sospecha (Cluedo) en España, ¿Quién es el culpable? en México o Siete sospechosos en Perú) es una película estadounidense de 1985, una comedia de intriga basada en el juego de mesa Cluedo, conocido también como Clue (en inglés, «pista» o «indicio»), creado por Anthony E.Pratt y comercializado por Hasbro. El guion fue coescrito por John Landis y Jonathan Lynn, quien dirigió la película, y la producción corrió a cargo de Debra Hill. Está protagonizada por un reparto coral formado por los actores Eileen Brennan, Tim Curry, Madeline Kahn, Christopher Lloyd, Michael McKean, Martin Mull y Lesley Ann Warren.

Sobre la base de los objetivos del juego de mesa se rodaron tres posibles finales que se mostraban aleatoriamente durante su proyección en salas de cine. Para el lanzamiento en vídeo se incluyeron los tres finales (los dos primeros presentados como "posibles finales" y el tercero revelado como el verdadero final). En la versión editada en DVD se da la opción de elegir uno de los finales de manera aleatoria o incluir los tres finales seguidos como en la versión en VHS.

La película no tuvo éxito en taquilla y recaudó 14,6 millones de dólares en Estados Unidos (cantidad levemente inferior al presupuesto). Aunque las críticas no fueron muy positivas en su momento con el tiempo se ha convertido en una película de culto, alabándose su elenco, los gags y el ritmo frenético impuesto por el guion y la dirección, y han sido recurrentes las noticias para hacer un remake de la misma historia.

Sinopsis En 1954, en plena era del macarthismo, seis extraños son invitados a una fiesta en la lujosa, aislada y algo tétrica Mansión Hill, situada en lo alto de una colina. Allí son recibidos uno a uno por el mayordomo, Wadsworth (Tim Curry), quien les recuerda que les han sido asignados unos alias para preservar sus identidades. El mayordomo los conduce entonces al comedor. Allí, sumidos en un incómodo silencio, será la Señora Faisán (Eileen Brennan) quien intentará romper el hielo iniciando una incómoda conversación a raíz de la que se descubren ciertos vínculos entre los comensales. Rodeado de un halo de misterio aparece el Señor Caballero (Lee Ving), séptimo invitado, que rehúsa cenar y dice ser portador de sorpresas.

Finalizada la cena, Wadsworth conduce a los invitados al estudio, no sin antes confesarles que también él fue invitado esa noche con objeto de revelarles algo que todos tienen en común: son víctimas de chantaje y, dado que los siete están en la misma situación, se ve obligado a exponer los motivos por los que cada uno está siendo extorsionado. El primero en ser puesto al descubierto es el Profesor Pomelo (Christopher Lloyd), psiquiatra que trabaja en la Organización Mundial de la Salud, y a quién le fue retirada su licencia por mantener un romance con una paciente.

Wadsworth revela también que la Señora Faisán aceptó sobornos a cambio de otorgar el voto favorable de su marido, un senador, a ciertos grupos de presión. Ella lo niega y dice estar pagando el chantaje para evitar que la historia sea utilizada políticamente contra su esposo. Por su parte, la Señorita Escarlata (Lesley Ann Warren) admite estar siendo chantajeada pero con motivo, ya que dirige un burdel ilegal y un servicio de señoritas en Washington D. C. para caballeros que desean la compañía de una jovencita. Se descubre entonces que el Coronel Mostaza (Martin Mull) frecuentaba el local y está siendo chantajeado por unas fotografías suyas que lo vinculan con una de las empleadas de la Señorita Escarlata (aunque, más tarde, se revelará que su verdadero secreto es que ganaba dinero vendiendo componentes de radio robados en el mercado negro durante la Segunda Guerra Mundial).

Wadsworth revela también el motivo de la Señora Blanca (Madeline Kahn) para asistir a la cena: es una supuesta viuda negra chantajeada para evitar un escándalo en torno a la muerte de su marido, un físico nuclear. No obstante anteriormente estuvo casada con un ilusionista que desapareció también en misteriosas circunstancias. El Señor Verde (Michael McKean) interrumpirá al mayordomo para contar él mismo su situación: es homosexual y revelar su condición le costaría su trabajo en el Departamento de Estado.

Una vez que todos los invitados conocen la causa de su presencia en la mansión, Wadsworth revela que el Señor Caballero es quien les está chantajeando. El mayordomo ha organizado la reunión para que los chantajeados se unan contra el Señor Caballero y le entreguen a la policía, que llegará en 45 minutos. Wadsworth también afirma que él mismo trabajó para el Señor Caballero y que, cuando éste descubrió que la señora Wadsworth era socialista, también fue chantajeado, lo que causó el posterior suicidio de la mujer.

El Señor Caballero toma la palabra y recuerda a los invitados que, aunque le entreguen a la policía, puede igualmente revelar sus secretos si es detenido. Les ofrece una alternativa mientras entrega una caja a cada uno de los invitados. Dentro de cada caja hay un arma (una llave inglesa, una cuerda, un tubo de plomo, una cuerda, un candelabro, una daga y un revólver). El Señor Caballero indica que cualquiera de ellos puede usar su arma para matar a Wadsworth, destruir las pruebas, y mantener sus secretos a salvo. Escapar de la mansión no es una opción, ya que las puertas están cerradas, un grupo de perros peligrosos deambula por los alrededores y Wadsworth tiene la única llave de salida. El Señor Caballero apaga la luz, creando un caos momentáneo, y se escucha un disparo en la oscuridad. Cuando se enciende la luz nuevamente es el Señor Caballero quien yace muerto en el suelo, aparentemente asesinado del disparo que se ha escuchado, aunque no presenta ninguna herida y solo hay un agujero de bala en la pared. Todos niegan haberlo matado, lo que resulta ser cierto: el Señor Caballero aparecerá muerto "de nuevo" en el pasillo, golpeado con el candelabro, después de que se descubra que la Cocinera (Kellye Nakahara) también haya sido asesinada, en la cocina, apuñalada con la daga.

Wadsworth y los invitados tratan de averiguar quién mató al Señor Caballero separándose por parejas y registrando la casa ante la duda de saber si hay alguien más en la casa. En el transcurso de la noche otras personas visitarán la casa y también serán asesinados: un automovilista que ha sufrido una avería, con la llave inglesa en el salón; un policía que llega buscando al automovilista, con el tubo de plomo en la biblioteca; y una chica cantante de telegramas, con un disparo del revólver en el vestíbulo. La doncella, Yvette (Coleen Camp), también aparecerá asesinada en la sala de billar estrangulada con la cuerda.

Una vez que se descubren todos los muertos, seis en total, Wadsworth reúne a todos los invitados y afirma saber quién es el asesino. Realizando una frenética reconstrucción de todo lo ocurrido a lo largo de la velada, desvela que las víctimas, en algún momento del pasado, han sido cómplices del Señor Caballero en sus chantajes. Y como cada uno tenía relación con alguno de los invitados, esto permitió al Señor Caballero averiguar los secretos que usaba para chantajearles. La cocinera había trabajado para la Señora Faisán, el automovilista había sido el chófer personal del Coronel, el policía estaba siendo sobornado por la Señorita Escarlata, la chica del telegrama musical había sido paciente del Profesor Pomelo con quien mantuvo un romance, e Yvette no sólo trabajaba para la Señorita Escarlata, apareciendo en fotografía con el Coronel Mostaza, sino que había mantenido un romance con el marido de la Señora Blanca.

En este punto de la reconstrucción son interrumpidos por la llegada de un Predicador (Howard Hesseman) que viene a hablarles del Reino de Dios. La Señora Faisán le da con la puerta en las narices. Antes de revelar quién es el asesino, Wadsworth apaga las luces y aquí la película muestra tres finales diferentes con mensajes que explican que los dos primeros son desenlaces plausibles, pero el tercero es lo que realmente sucedió.

Final 1 Yvette asesinó al Señor Caballero y a la Cocinera por orden de la Señorita Escarlata quien, a su vez, mató a Yvette y a todos los demás para mantener a salvo sus secretos. Su plan era utilizar toda la información revelada sobre los invitados en su propio beneficio, como evidencia de su culpabilidad, Wadsworth señala que tras el último asesinato el culpable no ha tenido tiempo a solas para deshacerse del revólver, por lo que quien lo tenga en su poder es el culpable. Descubierto el secreto, la Señorita Escarlata saca el revólver de su bolso, probando que es la asesina, y apunta a los demás con él, pero Wadsworth le advierte que ya se han gastado todas las balas. Ella insiste en que todavía queda una y trata de matar a Wadsworth. En ese momento la policía, comandados por el Predicador, quien resulta ser el jefe de la policía, irrumpe en la mansión llevándose arrestada a la Señorita Escarlata. Wadsworth revela ser en realidad un agente encubierto del FBI y, empuñando el revólver, dispara sobre la lámpara de araña de la entrada para demostrar que no quedan balas. Pero sí quedaba una que, al ser disparada, hace caer estrepitosamente la lámpara que casi aplasta al Señor Verde.

Final 2 Las deducciones de Wadsworth son similares al primer final, pero la Señora Faisán resulta ser la asesina y, por consiguiente, quien esta en poder del arma. Mientras apunta a Wadsworth con la pistola inquiriéndole sobre qué va a hacer, éste responde que nada ya que, gracias a ella, se han librado del chantajista que los atormentaba y nadie fuera de la mansión sabe nada de lo sucedido. El mayordomo sugiere apilar los muertos en la bodega y que cada cual se marche como si tal cosa. Una vez que la Señora Faisán sale de la casa, apuntando a todos con el revólver, Wadsworth comunica a los presentes que es un agente encubierto del FBI enviado para investigar a la Señora Faisán, sospechosa de haber aceptado sobornos de potencias extranjeras. Cuando la Señora Faisán está a punto de subir a su coche para marcharse se topa con el Predicador, que es el jefe de policía, y es rápidamente arrestada por la policía.

Final 3 Wadsworth revela que cada asesinato fue cometido por una persona diferente. El Señor Caballero fingió estar muerto tras el primer disparo para poder huir cuando nadie lo viese, pero el Profesor Pomelo, que como doctor pudo darse cuenta de que estaba fingiendo, lo emboscó y mató con el candelabro. La Señora Faisán apuñaló a su antigua cocinera al comprender que le facilitó la información del chantaje al Señor Caballero. El Coronel Mostaza mató al conductor, quien era su antiguo chófer. La Señora Blanca confiesa que no sólo había matado a su marido sino también que estranguló a Yvette porque la odiaba. La Señorita Escarlata reconoce que mató al policía que sobornaba.

El único que queda, el Señor Verde, es acusado por los demás de haber matado a la chica del telegrama, razonando que por descarte debió asesinarla, pero él insiste en su inocencia y para probarlo señala que quien tenga la pistola debe ser el asesino. Wadsworth saca el revólver de uno de sus bolsillos y revela no solo haber matado a la chica del telegrama musical, sino su verdadera identidad: es el verdadero Señor Caballero ya que el que mató el profesor era su mayordomo. Su plan maquiavélico era perfecto: invitó a la mansión a las víctimas (sus cómplices en los chantajes), para que fueran asesinados por los invitados, eliminando todas las pruebas y así poder seguir haciendo chantaje. Como ninguno de los invitados conoció personalmente al Señor Caballero hasta esa noche, pudo actuar durante toda la velada como el mayordomo mientras los demás hacían el trabajo sucio.