miniaturadeimagen|Cementerio en Nurmijärvi (Finlandia). miniaturadeimagen|Cementerio en Santa Rosa de Tastil (Salta, Argentina), con tumbas que datan de los años 1850. miniatura|Cementerio de Hietaniemi en Helsinki (Finlandia). miniaturadeimagen|Cementerio de la Santa Cruz, Gniezno (Polonia). miniaturadeimagen|Cementerio en Walker (Indiana, Estados Unidos). miniaturadeimagen|Cementerio marino y faro, Mahdia (Túnez). miniaturadeimagen|Cementerio de la salitrera Rica Aventura, María Elena (Chile). miniaturadeimagen|Cementerio, Tulcán (Ecuador). Un cementerio (en griego: κοιμητήριον, «dormitorio»), camposanto o panteón es el lugar donde se depositan los restos mortales o cadáveres. Dependiendo de la cultura de cada lugar, los cuerpos pueden introducirse en féretros o sarcófagos, o simplemente envolverse en telas, para poder ser enterrados bajo tierra o depositados en nichos, mausoleos, panteones, criptas u otro tipo de sepulturas. También son utilizados para enterrar las cenizas de personas cremadas, las cuales son guardadas en un cofre o urna, esparcidas en lugares acondicionados para ello, o depositadas en columbarios.
La palabra cementerio viene del vocablo griego koimētḗrion, que significa «dormitorio». Según la creencia de la religión cristiana, en el cementerio, los cuerpos «dormían» hasta el día de la resurrección. A los cementerios católicos se les llama también «camposantos», dado que en Pisa, cuando la autoridad ordenó cerrar el cementerio ateniéndose a medidas de higiene, el cual había sido construido en el dentro de la ciudad, el terreno fue cubierto con una gran capa de tierra que las galeras pisanas habían traído de los «lugares santos» de Jerusalén.
La mayoría de los cementerios se destinan a cadáveres humanos, aunque, desde la Antigüedad, existían necrópolis para ciertos animales, como el Serapeum de Saqqara, en Egipto. Actualmente también hay cementerios de animales para enterrar a las «mascotas» fenecidas. En el caso de los humanos, hoy en día existen los cementerios parques, que han sido muy comunes durante los últimos 30 años y que se han masificado para que las personas puedan ser sepultadas.
Orígenes Roma Antigua Entre los romanos, los muertos eran enterrados en sus propias casas [«prius in domo sua quisque sepeliebaiur»], hasta que se proscribieron para evitar epidemias. La ley de las Doce Tablas extendió aún más las precauciones prohibiendo enterrar o quemar cadáver alguno en el recinto de la ciudad de Roma. Esta prohibición fue renovada varias veces tanto en tiempo de la república como en tiempo de los emperadores. Por algunos edictos de Adriano y de Diocleciano se infiere que las ideas religiosas excluían de las ciudades a los muertos: «ne funestentur sacra civitatis». Desde entonces, las tumbas de los romanos se abrieron indistintamente ora en el campo, ora en un jardín de pertenencia del difunto, ora en un terreno comprado al intento. La voluntad de los particulares o de su familia, de sus amigos o de sus patronos era, pues, la que fijaba el lugar de las sepulturas. Los individuos de la hez del pueblo y los esclavos, cuando morían, eran echados a una especie de muladares llamados puticuli o culirue, proceso descrito así por Horacio: «Hoc misera: plebi stabal commune sepulchrum».
Mas si algún patrono o amo generoso quería honrar la memoria de un cliente o de un esclavo fiel y virtuoso, le compraba un terreno para erigirle una tumba o le daba lugar en la sepultura que tenía comprada para sí y su familia. En las inscripciones sepulcrales se encuentra a menudo la fórmula Libertis libertabusque posterisque eorutn. Pero en todos los casos, aquellas sepulturas quedaban perpetuamente de propiedad particular, y este derecho se hallaba garantizado por una disposición de la ley de las Doce Tablas, citada por Cicerón: Fori bustive Aeterna auctoritas esto.Elementos de higiene pública, Pedro Felipe Monlau, 1862
Cristianismo Los pueblos antiguos tenían por principio enterrar los difuntos fuera de las ciudades. Así lo hicieron también los primeros cristianos que, perseguidos por mucho tiempo, no pudieron tener un lugar especial para depositar sus muertos. Lo que hacían era observar bien el sitio donde se enterraban los mártires, procurando no confundir sus reliquias con los huesos de otros. Las catacumbas no fueron suficientes para contener los mártires y hubo que buscar otros lugares para dar sepultura a los cristianos.Diccionario general de teología, 1846, Abate Bergier
Entonces, por donación de algunos poderosos, se erigieron cementerios en los que se construían altares y capillas para las ceremonias fúnebres y ejercicios piadosos, observándose, no obstante, las leyes civiles que prohibían enterrar dentro de poblado. Con el tiempo hubo excepciones, enterrando dentro de las iglesias algunas personas notables. Cundió el deseo de hacerse enterrar en los templos y se consiguió colocar los sepulcros inmediatos a las iglesias. Varias leyes civiles, secundadas por los cánones, reprodujeron la necesidad de enterrar fuera de las poblaciones, pero el deseo de descansar al lado de los mártires y la pequeñez de algunos cementerios hicieron que a fines del casi todos los fieles se enterrasen en la iglesia. El concilio de Elvira (circa 330) prohibió encender cirios en los camposantos y pasar en estos la noche las mujeres. En 561 el concilio de Braga prohibió la inhumación dentro de las iglesias (canon 18). Las autoridades, por su parte, restablecieron la ley de las Doce Tablas. Pero los cementerios contiguos a las iglesias han continuado hasta nuestros días. En los siglos y , los Concilios prohibieron en varios cánones el dar sepultura en las iglesias.
Así se determinaron lugares sagrados y especiales destinados a dar sepultura a los cadáveres de los fieles, los cuales en caso de profanación reciben nueva bendición y reconciliación.
Los cementerios en España En España, la orden de construirse los cementerios fuera del poblado, para quitar la costumbre insalubre de enterrar en las iglesias de España, data de 1773, como se demuestra en la Ley 1ª, tít. iii, lib. i de ley Novísima. Carlos III de España mandó restablecer (1787) la disciplina de la Iglesia en el uso y la construcción de los camposantos según lo dispuesto en el ritual romano y en la ley 11, título 13, Partida 1.ª, mandando además que se fuesen estableciendo gradualmente los cementerios rurales y que se aplicase en lo posible el bien meditado reglamento del cementerio del Real Sitio de San Ildefonso, de fecha 9 de febrero de 1785. Por el capítulo 2.º de las reales ordenanzas de 15 de noviembre de 1796, respectivas a la policía de la salud pública, se dispuso también que, mientras llegaba el feliz momento de quedar erigidos los cementerios rurales, se sepultasen los cadáveres con la profundidad competente, que no se expusiesen en parajes públicos los que hubiesen llegado a términos de una decidida y completa putrefacción y que las mondas se hiciesen en las horas, estaciones y estado de la atmósfera menos expuestos a propagar los miasmas que despiden los cadáveres y sus despojos. Carlos IV de España dictó, en 1804, varias medidas para activar la construcción de los cementerios extramuros.
El rito y las ceremonias de la bendición de cementerios o camposantos corresponden al Obispo, quien delega a veces en el párroco u otro sacerdote de jurisdicción o dignidad, así como la reconciliación si hubiere necesidad por alguna profanación y todo en la forma que se lee en el Ritual.
Usos y costumbres
Flores thumb|Flores depositadas en la tumba de la cantante francesa Édith Piaf.
En los países occidentales y en muchos otros, los visitantes de las tumbas suelen dejar flores cortadas, especialmente durante las fiestas importantes y en los cumpleaños o aniversarios relevantes. Los cementerios suelen deshacerse de estas flores al cabo de unas semanas para mantener el espacio en buen estado. Algunas empresas ofrecen servicios de flores perpetuas, para garantizar que la tumba esté siempre decorada con flores frescas. A menudo se plantan también flores en la tumba, normalmente justo delante de la lápida. Las rosas son muy comunes para este fin.
En algunas regiones, las flores se colocan en momentos específicos.
Piedras thumb|Pequeñas piedras sobre una lápida en un cementerio judío de Alemania.
Los visitantes de los seres queridos enterrados en cementerios judíos suelen dejar una pequeña piedra en la parte superior de la lápida. Se reza junto a la tumba y se deja la lápida cuando el visitante se marcha. Se hace como muestra de respeto; por regla general, no se depositan flores en las tumbas judías. Las flores son efímeras; la simbología inherente al uso de una piedra es mostrar que el amor, el honor, los recuerdos y el alma del ser querido son eternos. Esta práctica se ve en la escena final de la película La lista de Schindler, aunque en ese caso no es en una tumba judía.
Cruces thumb|Cruces de madera con papaveráceas conmemorativas.
Las tumbas de guerra suelen tener pequeñas cruces de madera con una papaverácea roja en el centro. A menudo tienen mensajes escritos en la cruz. Las visitas más formales suelen dejar una corona de amapolas. Las tumbas de guerra judías se marcan a veces con una estrella de David de madera.
Velas thumb|Velas en el cementerio viejo de Łódź (Polonia) en el día de Todos los Santos.
Colocar velas encendidas en el cementerio para conmemorar a los difuntos es una tradición muy común en los países católicos, como Polonia. Se practica sobre todo el Día de Todos los Santos. Las tradicionales velas funerarias se llaman znicz en polaco. Una práctica similar de velas funerarias también se utiliza en los países cristianos ortodoxos orientales, así como en los países nórdicos cristianos luteranos.
Juguetes
En el sur de Estados Unidos, las tumbas de los niños suelen decorarse con emblemas de la infancia, tales como juguetes favoritos, globos, decoraciones de temporada, figuras religiosas, etc.
Gestión contemporánea de cementerios
Tradicionalmente, la gestión de los cementerios se limitaba a la asignación de terrenos para enterramientos, la excavación y el relleno de las tumbas, y el mantenimiento de los terrenos y el paisajismo. La construcción y el mantenimiento de las lápidas y otros monumentos funerarios suelen ser responsabilidad de los familiares y amigos supervivientes. Sin embargo, cada vez más personas consideran que la colección resultante de lápidas individuales, losas de hormigón y vallas (algunas de las cuales pueden estar deterioradas o dañadas) es estéticamente poco atractiva, lo que ha llevado a los nuevos cementerios a estandarizar la forma o el diseño de las lápidas o placas, a veces proporcionando un marcador de forma estándar como parte del servicio prestado por el cementerio.
Excavación de tumbas