El término Levante o, más específicamente, Levante mediterráneo alude históricamente a una gran zona de Oriente Próximo, situada al sur de los montes Tauro, limitada por el mar Mediterráneo al oeste, el desierto árabe al sur y Mesopotamia al este. No incluye las montañas del Cáucaso ni parte alguna de la península árabe o Anatolia, aunque ocasionalmente se incluye Cilicia. La península del Sinaí también se incluye, pero como área marginal, como puente entre el Levante y el norte de Egipto. Ocasionalmente, los pueblos levantinos dominaron la región situada entre el Sinaí y el río Nilo, pero esa región se excluye del Levante geográfico.

Ha sido una zona comercial por excelencia, con distintas rutas comerciales uniendo la costa y Egipto con los países del Oriente Medio, lo que también ha provocado que fuese durante siglos el escenario de distintos conflictos bélicos entre los pueblos que intentaban mantener el control del lucrativo comercio que discurría por la zona.

El Levante es también el nombre de la cuenca oriental del mar Mediterráneo (mar Levantino). Sus fosas descienden hasta cerca de 3300 m (cerca de la isla de Creta). También ha sido un paso comercial importante, puesto que está en el cruce de varias vías de comunicación míticas: las antiguas de los fenicios, Ruta de la Seda, ruta marítima al Extremo Oriente por el canal de Suez, etc. Está limitado por Turquía, Chipre, Israel, Líbano, Siria y Egipto.

Etimología

El término Levante, del latín levare, comenzó a utilizarse con el sentido de al este de Italia alrededor de 1497, y hasta el incorporaba todas las regiones bajo el Imperio otomano, incluida Grecia.

Cuando el Reino Unido asumió el control de Palestina tras la Primera Guerra Mundial, los gobernadores adoptaron el término, y los mandatos franceses en Siria y Líbano desde 1920 a 1946 fueron llamados los estados de Levante. El término llegó a ser común entre los arqueólogos de la época para referirse a muchas excavaciones, por ejemplo Ebla, Qadesh y Ugarit. Puesto que estos sitios no se podían clasificar como mesopotámicos, norteafricanos o árabes, comenzaron a ser llamados levantinos. El término Levante es utilizado hasta hoy por los arqueólogos y los historiadores para referirse a la prehistoria y a la historia antigua y medieval de la región.

El término también se emplea en ocasiones para referirse a los países y territorios que conforman la costa oriental del mar Mediterráneo, a saber, a Israel, Líbano, Palestina, Siria y la provincia turca de Hatay, además de Jordania y, en ocasiones, Chipre y una reducida franja costera de la península del Sinaí. De este modo se distingue claramente de la más amplia definición de Oriente Próximo, sobre todo al tratarse de acontecimientos modernos o contemporáneos, a la gente y a los Estados de la misma región.

Geografía Abarca principalmente los países de Israel, Jordania, Líbano, Siria, y Palestina. En la zona convergen tres placas tectónicas importantes: africana, eurasiática y árabiga. Los límites entre las placas tectónicas siguen la línea Azores, Gibraltar, África del norte, mar Rojo, e Irán. La placa árabe se está moviendo hacia el norte contra la placa de Anatolia (Turquía) en la falla del este de Anatolia, y el límite entre la placa egea y la Anatolia del este es activo sismicamente.

Clima Los países del Levante son sobre todo áridos o semiáridos, sometidos a frecuentes sequías; no obstante, existen extensiones de bosques y valles fértiles. La región abunda en prados, dehesas, zonas desérticas y montañas. La escasez de agua es un problema en muchas partes, con una demanda de agua potable en aumento debido a que las poblaciones están en continuo crecimiento mientras que la salinización y la contaminación amenazan los ríos. La mayor fuente de agua es el mar de Galilea, desde el que se lleva agua para regar amplias zonas, como el desierto del Néguev. En Libia se ha realizado una gran obra de ingeniería, el Gran Río Artificial, que lleva agua por medio de acueductos hasta las ciudades, desde acuíferos originados en la última glaciación, desgraciadamente no renovables. El riego por inundación de surcos o por aspersión se utiliza extensivamente, cubriendo casi el total de terrenos destinados a la agricultura.

Las temperaturas oscilan entre −10 °C y 25 °C en enero, y entre 20 °C y más de 35 °C en julio. Las temperaturas anuales en la mayoría de la región no han sufrido casi ningún cambio durante el período 1901-1996, pero se prevé un aumento de 1 o 2 °C hacia el año 2030.

Historia

Edad de Piedra El hombre moderno, Homo sapiens, habitó en la zona del Monte Carmelo en el Paleolítico Medio, hacia el 90 000 a. C., pero luego fue sustituido por el Neanderthal, del que se han encontrado restos del 60 000 a. C. en Amud (Israel). Probablemente, H. sapiens regresó a África por un enfriamiento del clima.

200px|left|thumb|Petroglifo, en el Negev.

Pruebas de una segunda migración desde África se han encontrado en el nivel XXV de Ksar Akil, correspondiente al 52 000-50 000 a. C. Demuestra una cultura semejante a la cultura Badishan de Persia y a la Sebilian I de Egipto (c. 50 000 a. C.).

Se fija así la fecha en que el Homo sapiens sustituyó definitivamente al de Neanderthal, pasando del periodo Musteriense (Paleolítico Medio) al Auriñaciense (Paleolítico Superior), que duró del 40 000 al 24 000 a. C.: la cultura Ahmarian.

Después de la última glaciación, aparece una nueva cultura epipaleolítica, que se extiende entre el 18 000 y 10 500 a. C., llamada Kebariense, que utiliza microlitos, arco y flechas y piedras de moler que demuestran la cosecha de granos silvestres, que pudo evolucionar desde la cultura de Halfan (Egipto, 24 000-17 000 a. C.). Algunos lingüistas ven en este periodo la llegada del idioma nostrático al Oriente Medio.

180px|thumb|Ámbito de la cultura de Natufiense

La cultura Kebariense prosperó, y dio lugar más tarde a la Natufiense, (10 500-8500 a. C.), que se extendió por toda la región levantina. Esta gente inició los primeros establecimientos sedentarios, y se ayudaba de la pesca y de la cosecha de granos silvestres, abundantes en la región en aquella época. La cultura Natufiense también muestra la domesticación temprana del perro, y la ayuda de este animal en la caza y la guarda de establecimientos humanos pudo haber contribuido a su prosperidad. En el norte de Siria y en la región del este de Anatolia, en Cayonu y Mureyabet, la cultura Natufiense se convirtió en la primera completamente agrícola a partir de granos salvajes, y más adelante domesticó cabras y ovejas, sistemas copiados de la cultura de Zarzian (norte de Irak e Irán), evolucionada también desde la Kebariense.

En 8500-7500 a. C., la cultura neolítica de la precerámica A (PPNA), evolucionó en Canaan meridional desde la anterior Natufiense, con sus habitantes morando en casas redondas y construyendo el primer sitio defensivo en Jericó (que tenía un valioso depósito de agua dulce). Fue sustituida en 7500 a. C. por la precerámica B (PPNB), en la que se usan viviendas cuadradas, y que proviene del norte de Siria y del valle del Éufrates.

En este mismo periodo, se asentó en el Sinaí otro grupo de cazadores- recolectores que mostraba muchas afinidades con las culturas de Egipto, sobre todo con la técnica lítica de Outacha. La cultura de Harifian parece haber adoptado el uso de la cerámica de las egipcias de Isnan y Helwan (9000-4500 a. C.), junto con elementos de la cultura PPNB en la crisis climática de 6000 a. C., lo que Juris Yarins llama el technocomplex pastoral sirio-árabe, que vio la propagación de los primeros pastores nómadas en el Cercano Oriente, creciendo a lo largo de la costa del mar Rojo y mezclándose con las culturas árabes, para evolucionar hacia un pastoreo neolítico y extendiéndose hacia el norte y el este, hasta Martu (Amurru) en la orilla occidental del Éufrates y Acad, en la baja Mesopotamia.

En el valle de Amuq de Siria, la cultura PPNB se mantuvo influenciando desarrollos culturales posteriores en su frontera sur. Los elementos nómadas fundidos con PPNB para formar la cultura de Minhata y la de Yarmoukian dieron lugar al desarrollo de la cultura clásica mediterránea, mezclada con la agricultura, que a partir del 5600 a. C. se asoció con la cultura Ghassulian de la región, la primera cultura calcolítica del Levante.

Edad del Bronce 230px|thumb|Culturas mesopotámicas hacia el 5600 a. C. Las primeras ciudades comenzaron a crecer en el sur de Mesopotamia durante el cuarto milenio a. C. Fue en estas ciudades donde los lazos de la religión comenzaron a sustituir a los del parentesco como base de la sociedad. Durante el apogeo de Uruk, los colonos y los comerciantes del Irak meridional se establecieron en los más importantes asentamientos del norte de Levante. En Sumeria, en el sur de Irak, cada ciudad tenía un dios como patrón, que era adorado en un templo central llamado zigurat, y era gobernada por un rey sacerdote (ishaku). La sociedad se dividió en clases y se especializó y capacitó para realizar proyectos coordinados, como la irrigación o la guerra..

Con las ciudades llegaron los avances en tecnología. En el , la escritura, la rueda y otros habían aparecido ya. Por entonces los pueblos sumerios del sur de Mesopotamia estaban organizados en ciudades estado, como Ur y Uruk, que en el siglo XXVI a. C. habían comenzado a mezclarse en unidades políticas mayores. Al admitir a los dioses de los pueblos conquistados, la religión fue haciéndose cada vez más politeísta y el estado cada vez más laico. El título de Lugal, hombre extraordinario, aparece al lado de los anteriores calificativos religiosos de los reyes, aunque su deber primario sigue siendo la adoración de los dioses del estado.

left|thumb|Imperio acadio, año 2300 a. C. Este proceso llegó a su conclusión natural con el desarrollo de los primeros imperios alrededor del ; Sargón de Acad y sus sucesores dominaron la región y establecieron la hegemonía sobre los sumerios, extendiendo el control sobre Siria, hasta la costa. Los archivos encontrados en Ebla mencionan las ciudades de Hazor y Jerusalén entre otros lugares. Durante este tiempo continuó entendiéndose la cultura de Khirbet Kerak, mostrando afinidades con los pueblos caucásicos y los hurritas. Durante los siglos  y , florecieron los imperios de Ur y paleobabilónico, ninguno de los cuales se extendió por el Levante. En este tiempo el reino de Yamkhad junto al Éufrates, y de Qatna en el Orontes, era las ciudades estados importantes de la región siria.

Paralelamente, durante el , el progreso avanzaba en el Egipto que se había unificado, y en el valle del Indo. Todas estas civilizaciones se dieron en valles fértiles donde la agricultura es relativamente fácil por la irrigación conseguida por medio de presas que controlen las inundaciones.

Este panorama comenzó a cambiar al final del tercer milenio, cuando algunas ciudades crecieron separadas por las montañas: los asirios, al norte de Mesopotamia, los cananeos en Canaán, los minoicos en Creta, y los hititas en el este de Anatolia. Al mismo tiempo se dieron diversas migraciones, como las de los hititas, aqueos e hicsos.

200px|thumb|Levante entre el 1560 y el 1300 a. C.: en verde, el Antiguo Egipto; en rojo oscuro, el Imperio hitita a principios del período; y, más claro, a finales. Estos grupos están asociados al carro de guerra y al idioma indoeuropeo. Los caballos y los carros requieren mucho tiempo para su cuidado, así que su uso fue confiado principalmente a un pequeño grupo, la nobleza. Estas sociedades están reflejadas en la Ilíada y el Rāmāyana.