Vegadeo (en eonaviego: A Veiga) es un concejo del Principado de Asturias, en el norte de España, así como una parroquia y villa capital del mismo concejo homónimo, perteneciente además a la comarca del Eo-Navia. Cuenta con una población de .
Toponimia El topónimo de Vegadeo viene de la composición "la vega del Eo" que es debido al obispo Martínez Vigil en el s. para denominar al arciprestazgo existente en la zona. En 1916, por petición municipal, se le cambió el nombre al concejo del existente "Vega de Ribadeo", refiriéndose a la ribera del Río Eo, por "Vegadeo".
Geografía El concejo limita al norte y al este con Castropol, al sur con Villanueva de Oscos, Taramundi y San Tirso de Abres, y al oeste con el río Eo, que lo separa de los municipios gallegos de Trabada y Ribadeo, para dar de nuevo con San Tirso.
Historia El territorio de Vegadeo ya estuvo poblado desde tiempos prehistóricos, como lo demuestra el dolmen y los dos túmulos hallados en la Bobia. Varios son los pueblos que merodearon y se establecieron por la zona, como son los Egobarros, los Cibarcos y los Albiones, pueblo al que pertenece la estela funeraria dedicada al príncipe y encontrada en 1932, conservada actualmente en el museo arqueológico provincial.
De la cultura castreña tenemos constancia de la existencia en el concejo de al menos diez castros en Penzol, Piantón ("A Pedreira de Balbón"- en el lugar que se encontró la estela de Nicer, príncipe de los Albiones), Meredo, Molexón, Montouto, Castromourán, Viladeye (parroquia de Piantón, y justo a las puertas de la Villa), Vixande y dos más en Abres no excavados, perteneciendo la construcción de dichos asentamientos a tiempos prerrománicos. La época colonizadora romana también deja su influencia en el municipio como lo acreditan diversas prospecciones auríferas y el hallazgo de varias diademas de oro. Durante esta etapa pertenecía todo el territorio al convento jurídico de Lugo, cuyas posesiones llegaban hasta la ría de Navia.
En la época de la reconquista, Vegadeo se encuadra dentro de los límites de la región asturiana como concejo de realengo, realizándose en ese período varias donaciones a la iglesia Ovetense efectuadas por la Corona asturiana y por gente particular, siendo una de las más destacadas la que donaba el monasterio de San Esteban de Piantón, que era en aquellos momentos el lugar más poblado y el centro de la comarca. En el año 1154, durante la celebración de las cortes en Salamanca, el rey Alfonso VII de León cede al obispado de Lugo tierras gallegas sobre las que tenía jurisdicción Oviedo, lo que origina conflictos entre los prelados, acabándose dicho enfrentamiento con la concesión a la mitra Ovetense de los terrenos comprendidos entre el río Eo y la ría de Navia, a lo que se le dio el nombre de "Honor del Suarón". Se funda entonces en el año 1280 la puebla de Reboledo, aunque ésta no acata nunca de muy buen grado las órdenes eclesiásticas, lo que origina que en 1298 el obispo Fernando Alonso cree la Puebla y el gran concejo de Castropol como capital de la tierra de Ribadeo concediendo a sus habitantes un fuero parecido al de Benavente.
Pertenece de este modo el concejo de Vegadeo y en consecuencia todo el de Castropol, a la mitra Ovetense hasta tiempos de Felipe II, en la que se produce la famosa desamortización, mediante la cual se enajenaron bienes eclesiásticos a favor de la corona, con el fin de pagar los gastos originados en contiendas exteriores, situación ésta que provocó el consiguiente enfado de los Obispos, que no logran parar de ninguna manera dicha situación, ejecutándose aquí la venta en el año 1579. A partir de este momento todo el gran concejo de Castropol vive un periodo de gran prosperidad y bonanza, siendo el , el máximo exponente de esta situación, donde gracias al buen emplazamiento del puerto, se estimula la industria y el comercio.
En la antigua parroquia de Piantón que englobaba la de Meredo, con su hijuela Molejón y La Vega, hasta el y principios del , respectivamente, es habitual la presencia de mazos y ferrerías (los inicios de una incipiente siderurgia primitiva en Asturias), por medio de una gran emigración vasca a esa parroquia desde el , existiendo varios mazos y ferrerías en el río Suarón, culminando con su integración en la Compañía de La Vega de Ribadeo, de la que formó parte el marqués de Sargadelos (oriundo de los Oscos), antes de sus inicios siderúrgicos en Cervo (Lugo), llamando la atención que las propietarias/ ocupantes de los dos mazos de Nafarea fuesen mujeres parientas cercanas entre sí (las Fernández de Barcia, Álvarez-Castrillón López-Villaveirán - también vinculadas a ocupantes del mazo "da Sela da Loura"-). El mineral de hierro utilizado era de las minas de Montealegre (límite Vegadeo-Castropol) y las del monte Bedures (Meredo), mezcladas con hierro de Somorrostro para que no fuese quebradizo como era el local.En este apartado, destaca Montealegre (parroq. Piantón), en la que existía horno de grandes dimensiones de ladrillo refractario (más moderno), mina y ferrería.
Es significativa la referencia que hace el escritor portugués Luis de Camoens en el canto cuarto de Os Lusiadas (1572), donde describiendo los pueblos de la corona de Castilla que se preparaban para la guerra contra Portugal por las pretensiones al trono portugués, de la mujer de Juan II,
Doña Beatriz, dice de Asturias :
“A terra de Guipúscua e das Astúrias
Que com minas de ferro se enobrece,
Armou dele os soberbos moradores,
Para ajudar na guerra a seus senhores.”
Es casi seguro que la implantación de estas fábricas en Asturias se haya debido a técnicos procedentes del País Vasco. Varios testimonios lo confirman. El primero, la presencia de ferrones vascos en las primeras ferrerías conocidas. Su presencia no solo se reducirá a este primer momento, sino que estarán presentes hasta su desaparición en el . Era habitual que ferrones vascos se trasladasen a trabajar durante la «labranza» del hierro, bien arrendando las ferrerías a sus propietarios, bien contratados por estos. Muchos de estos vascos se quedaron en Asturias y esa es la razón de encontrarse apellidos de esta procedencia en lugares donde hubo ferrerías. Tampoco es raro encontrar a vascos haciendo carbón vegetal, aunque esta actividad es más esporádica. Otro dato que confirma la procedencia vasca de esta tecnología es que la mayor parte de los términos con los que se designan procesos o máquinas en las ferrerías asturianas son préstamos del vasco. Este asunto fue estudiado por el lingüista Emilio Alarcos, que utilizó como principal fuente de información un estudio sobre los mazos del también lingüista Lorenzo Rodríguez-Castellano, publicado en 1954.
Es habitual encontrar en la parroquia de Piantón apellidos Vizcaínos y vascos (Guipúzcoa), que acreditarían la mescolanza con las poblaciones locales, siendo habitual que en los estudios genealógicos de las personas de esa zona aparezcan apellidos como Ozabal, Belderrain, Garay, Legazpi, Bedia, Zarauza, Uría, … Aunque alguno se ha perdido por la mala trascripción en castellano o por ser apellido de las mujeres y no transmitirse a sus hijos (en esa época al varón solían poner solo los del padre y a las mujeres los de la madre).
El sería uno de los más importantes dentro de la vida de Vegadeo por varios acontecimientos. El primero de ellos sería la guerra de la Independencia contra Francia, organizándose varias partidas para luchar contra la invasión, convirtiéndose la Vega de Ribadeo en una improvisada fábrica de armas donde se reunían personas que trabajaban en las fábricas de Oviedo, Trubia e incluso Toledo. El otro acontecimiento del siglo, y quizás uno de los más importantes de la historia, sería la constitución en Ayuntamiento Propio de toda la comarca de la Vega de Ribadeo, independizándose de Castropol, en el año 1836, estableciéndose la capital en Piantón, que ya escogía representante desde tiempos antiguos ante el antiguo concejo de Castropol, reunidos ante un roble en la plaza del pueblo, hasta el año 1851 en que ésta es trasladada hacia la localidad de Vegadeo, actual emplazamiento.
La parroquia de Piantón, desde el punto de vista eclesiástico, absorbía la actual parroquia de Vegadeo, hasta casi principios del , teniéndose constancia, entre otros múltiples datos, que las abuelas paternas de la Expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner y el “zar” de la economía cubana Carlos Rafael Rodríguez eran originarias de dicha parroquia de Piantón, en cuyos registros se comprendía la actual de Vegadeo. También la exvicepresidenta del gobierno María Teresa Fernández de la Vega tiene orígenes en el municipio. La Vega (actual Vegadeo) era un mero lugar de esa parroquia y es la evolución natural del lugar de Piantón en amplio sentido histórico (símil: evolución de madre a hija), existiendo una mínima distancia entre los dos lugares.
Las parroquias de Paramios y Abres, con su hospital de peregrinos (las dos localidades, uno cada uno) y rica emigración a Colombia (conserva un "crucero" con evocación a Virgen de Chiquinquirá) esta primera y Abres con su riqueza palaciega y sus sagas familiares, también son de destacadísima mención por su elevada riqueza cultural y arquitectónica, además de por la pesca de trucha y salmón (Abres está al comienzo de la ría del Eo, llamándose ría de Abres en esa zona).
Los últimos tiempos nos dejan un despoblamiento progresivo del municipio, aunque esperamos que gracias a las características geográficas, demográficas y sociales del concejo la situación cambie próximamente de rumbo.
Demografía Vegadeo cuenta con una población de .
Desde que en la segunda mitad del , el concejo alcanzase su cota máxima de población con 7487 personas, varias son las etapas que ha seguido la evolución aquí. Una primera abarcaría lo que sucede desde esa fecha hasta la primera década del XX, en la que la cifra desciende hasta 6685 debido sobre todo a los movimientos migratorios hacia tierras ultramarinas, situación que marcó una época en la región. Otra etapa iría desde 1910 hasta 1930, donde gracias al florecimiento de incipientes industrias en la villa capital, la población aumenta en cerca de mil habitantes, cifra que se perdería casi en su totalidad en la década posterior a causa de la guerra civil. Otra de las etapas es la que va desde que acaba la contienda hasta la década de los sesenta, en la que se ve una estabilización de la población en torno a 6000 habitantes, para llegar ya a la última etapa en la que se produce un lento pero continuo retroceso que abarca hasta nuestros días, presentando en la actualidad una cifra de 4045 personas. Aún con este descenso, las estructuras demográficas del concejo no se encuentran muy desequilibradas, mostrándonos un índice de envejecimiento de 121 y una relación de sexos de 92 hombres por cada 100 mujeres. Sin embargo tenemos que decir, del mismo modo, que este equilibrio viene producido en una gran proporción por la influencia que ejerce la capital sobre todo el municipio.
Actualmente el concejo se encuentra dividido en seis parroquias, concentrándose más de la mitad de la población en la capital y sus alrededores, siendo lugar de destino de muchas personas naturales de otras localidades de Vegadeo.
En cuanto a la actividad económica del concejo, diremos que se encuentra bastante repartido el número de empleos entre los tres sectores, siendo el terciario el que mayor número genera. El sector primario representa a un 35,71 % de la población activa, siendo la ganadería la actividad que mayor cantidad de gente emplea. La mayoría de las explotaciones trabaja con el ganado vacuno, con una orientación productiva claramente dirigida al sector lácteo.