El primer gobierno de Julio María Sanguinetti comenzó a partir de su asunción como Presidente de la República Oriental del Uruguay el 1 de marzo de 1985, luego de ganar en las elecciones nacionales de 1984.
Fue el primer gobierno democrático tras los casi 12 años de dictadura cívico-militar sufridos en el Uruguay. Por eso, el nuevo gobierno fijó como objetivos poner en funcionamiento el sistema democrático, reinsertar al Uruguay en la comunidad internacional y reactivar la economía.
Antecedentes
Proceso de apertura democrática del régimen de facto A partir del Golpe de Estado del 27 de junio de 1973 en el Uruguay se instauró un gobierno de facto que fue denominado dictadura cívico-militar y perduró hasta el año 1985 tras un largo proceso de apertura y negociaciones con actores sociales y políticos.
El proceso de apertura comienza en el año 1980, año el que se realizó un plebiscito propuesto por el gobierno militar dictatorial con el objetivo de modificar la Constitución vigente para crear un nuevo régimen constitucional que legitimara la dictadura. La consulta popular se realizó el 30 de noviembre con papeletas de color celeste por el "SÍ" a la reforma y papeletas de color amarillo por el "NO" a la reforma.
El resultado fue una rotunda victoria por la papeleta del "NO" con un 56,83%, mientras que la papeleta del "SÍ" obtuvo un 42,51% y los votos en blanco un testimonial 0,66%. El rechazo popular a la propuesta de reforma de la dictadura desencadenó el proceso de apertura democrática en el Uruguay.
Para negociar un camino de apertura democrática, después de la grave derrota que sufrió la dictadura en el plebiscito constitucional de 1980, los militares reclamaron “interlocutores válidos” de parte de los partidos políticos tradicionales. Así, la dictadura inició la desproscripción política de múltiples dirigentes políticos y preparó la celebración de elecciones internas entre las fuerzas políticas.
Estas fueron las elecciones internas de 1982, en la que participaron el Partido Colorado, el Partido Nacional y la Unión Cívica. Permanecieron proscritos los partidos de izquierda en todas sus denominaciones, por lo que el líder del Frente Amplio, el Gral. Líber Seregni, impulsó desde la prisión el voto en blanco.
Dos días antes de las elecciones internas, el 26 de noviembre de 1982, el gobierno decretó un feriado bancario y el abandono de «la tablita» que desde 1978 preanunciaba el tipo de cambio. La medida significó una abrupta devaluación del peso uruguayo, que en pocas semanas pasó de 13 a 39 nuevos pesos. El malestar se reflejó en las urnas dos días después.
Las elecciones internas llevadas a cabo el 28 de noviembre de 1982, a padrón abierto y con voto no obligatorio, significó una nueva derrota para el régimen militar. El 60,61% de los habilitados a votar concurrieron a los comicios y dentro de todas las fuerzas políticas triunfaron los sectores opositores de la dictadura. En el Partido Colorado se consolidaron los liderazgos de Julio María Sanguinetti y Enrique Tarigo, mientras que entre los blancos se confirmó la fortaleza del líder Wilson Ferreira Aldunate, todavía en el exilio, tras el éxito de su sector, que encabezó el historiador Juan Pivel Devoto.
“Ahora, si quieren hablar, ya saben con quiénes tienen que hablar”, señaló Ferreira Aldunate desde México.
A partir de ese momento comenzaron a funcionar las Convenciones partidarias y se iniciaron las conversaciones con el gobierno para pautar los caminos a seguir para la salida de la dictadura. Las primeras conversaciones se llevaron a cabo entre mayo y julio de 1983 en el Parque Hotel. miniaturadeimagen|Edificio Parque Hotel fotografiado en el año 2010. Lugar donde ocurrió la primera ronda de conversaciones para negociar la transición. Actualmente es el edificio que oficia de sede administrativa del Mercosur y del Parlamento del Mercosur. El 13 de mayo de 1983 se realizó la primera reunión en un salón del Parque Hotel, a la que asistieron los colorados Julio María Sanguinetti y Enrique Tarigo, los blancos Juan Martín Posadas, Gonzalo Aguirre y Fernando Oliú; y los cívicos Juan Vicente Chiarino, Humberto Ciganda y Julio Daverede. Pero desde la primera reunión, fue previsible que no había una negociación sino un intento de imponer la presencia militar en el futuro gobierno, por lo que las negociaciones no prosperaron.
El presidente militar Gregorio Álvarez, que había asumido el día 1 de septiembre de 1981 y era reacio a la apertura, en 1983 convocó a formar un partido que defendiera los postulados del "proceso"; eufemismo utilizado entonces para referirse a la dictadura. No tuvo el más mínimo eco. izquierda|miniaturadeimagen|Acto del 1 de mayo de 1983. Ya para 1983 buena parte de la sociedad uruguaya comenzaba a movilizarse; varios espacios culturales brindaron un lugar para el desarrollo de acciones de resistencia y los gremios comenzaron, paulatinamente, a reactivarse. En ese sentido el gobierno autorizó la creación de asociaciones de trabajadores por empresa, que se nucleó en el Plenario Intersindical de Trabajadores (PIT) y permitió la realización de un acto para el 1 de mayo de 1983, que resultó multitudinario. El movimiento estudiantil, por su parte, conformó la Asociación Social y Cultural de Estudiantes de la Enseñanza Pública (ASCEEP).
Hacia mediados de 1983 comenzaron los primeros apagones y caceroleos masivos como forma de expresar el repudio a la dictadura y en septiembre se realizó la “semana del estudiante” con una convocatoria altamente exitosa. En este marco de creciente movilización social fue creada la “Intersectorial” como espacio de coordinación entre los partidos políticos y las organizaciones sociales. miniaturadeimagen|Monumento al actor Alberto Candeau, principal orador en el Acto del Obelisco. El 8 de octubre de ese año los partidos políticos tradicionales emitieron una declaración conjunta en la que establecieron condiciones mínimas para reiniciar las conversaciones con las Fuerzas Armadas. Pasados los meses y al no registrarse respuesta desde el gobierno, Jorge Batlle propuso la realización de un gran acto conjunto de masas para exigir en él la celebración de elecciones libres el último domingo del noviembre de 1983. Este acto se realizó el 27 de noviembre y fue llevado a cabo en los alrededores del Obelisco de Montevideo y bajo la consigna “Por un Uruguay democrático y sin exclusiones”. Conocido como el "Acto del obelisco" fue un momento culmine de este proceso de lucha.
El actor Alberto Candeau, destacada figura de la Comedia Nacional, leyó la proclama la cual culminaría de este modo:«¡Compatriotas!: […] proclamemos bien alto y todos juntos, para que nuestro grito rasgue el firmamento y resuene de un confín a otro del terruño, de modo que ningún sordo de esos que no quiere oír diga que no lo escuchó: ¡Viva la patria! ¡Viva la libertad! ¡Viva la república! ¡Viva la democracia!».
Pacto del Club Naval En julio de 1984 se reiniciaron las conversaciones entre los partidos y los militares, pero esta vez el ausente fue el Partido Nacional. La negativa de los “blancos” se debía a la reclusión a la que era sometido Wilson Ferreira Aldunate, quien había regresado al país el 16 de junio pero había sido detenido de forma inmediata. De esta manera, las negociaciones fueron llevadas adelante por el Partido Colorado, la Unión Cívica y el Frente Amplio (cuyo principal dirigente, Líber Seregni, ya había sido liberado pero se encontraba proscripto).
Como resultado de las primeras conversaciones se fueron derogando algunos de los Actos Institucionales, y se inició la liberación gradual de los presos políticos. Al mismo tiempo se anunció la desproscripción del Frente Amplio pero se mantenía ilegal al Partido Comunista.
Finalmente, el sábado 3 de agosto de 1984 a las 16:00 horas se aprobó y firmó el Acta conteniendo las así llamadas "Bases para la transición", que la historia luego recordaría como "El Pacto del Club Naval". Llamado así por el lugar donde se realizó, la sede del Club Naval ubicado en el barrio de Carrasco, Montevideo, en la calle General French. miniaturadeimagen|Propaganda política de la Lista 15 a favor de la candidatura de Sanguinetti en las elecciones de 1984. El largo texto puede resumirse en cinco puntos fundamentales:
Poderes de emergencia. Se implantará un estado de insurrección ante hechos violentos que revelen el riesgo de soberanía territorial y el orden público. El Consejo de Seguridad Nacional (COSENA) será asesor y no comprometerá su opinión a la decisión del Presidente. Asesorará en temas tales como ataque a la soberanía y afectación territorial. Desarrollará programas a largo plazo de seguridad nacional. Los mandos serán designados por el presidente de la República con venia del Senado y a propuesta de las Fuerzas Armadas que enviarán una lista de candidatos con el doble de integrantes con relación a las vacantes a cubrir. Nueva Constitución. La Asamblea General actuará como Constituyente desde el 31 de julio al 31 de octubre de 1985 y someterá a la ciudadanía el 24 de noviembre de 1985 las nuevas normas constitucionales. El 1 de marzo de 1986 regirá el nuevo texto constitucional. Mientras esto no ocurra, regirá la Constitución de 1967. El gobierno convocará oficialmente a elecciones para el 25 de noviembre de 1984.
Finalmente, se cumplió con lo estipulado en el punto 5, pero el resto de puntos no fueron llevados a cabo por el gobierno democrático electo y fueron dejadas de lado.
Posteriormente, en septiembre se organizó la Concertación Nacional Programática (CONAPRO). Este espacio se desarrolló entre septiembre de 1984 y febrero de 1985 y en ella participaron representantes de los partidos políticos, organizaciones sociales y gremiales empresariales con el fin de concretar una serie de acuerdos económico sociales a ser puestos en práctica por el futuro gobierno, que permitieran afianzar el proceso transicional y consolidar la democracia.miniaturadeimagen|Composición de la Cámara de Representantes tras las elecciones.|izquierda|247x247px Elecciones de 1984 miniaturadeimagen|Composición del Senado tras las elecciones. Como se había previsto, el 25 de noviembre se llevaron a cabo las elecciones nacionales, muchos políticos continuaban proscriptos y varios miles de ciudadanos tenían vetada la posibilidad de votar. Dentro del Partido Nacional el líder blanco Wilson Ferreira estaba proscrito y aún preso en el cuartel de Trinidad, mientras que el líder frenteamplista Líber Seregni estaba proscrito de la actividad política y el candidato natural colorado, Jorge Batlle, estaba proscrito de ser candidato a Presidente pero no de legislador. Los comicios fueron fiscalizados por la Corte Electoral (dirigida por su interventor Nicolás Storace Arrosa)
La victoria recayó en el Partido Colorado con la fórmula Julio María Sanguinetti - Enrique Tarigo con la promesa del "Cambio en Paz", obteniendo algo más del 41% de los votos y, con ellos, 41 diputados y 13 senadores, a los que se suma al vicepresidente Enrique Tarigo.
De los 41 diputados, 35 pertenecían a sectores batllistas, mientras que solo seis respondían al sector de la Unión Colorada y Batllista del expresidente Jorge Pacheco Areco. En la cámara alta, 10 senadores le correspondieron al batllismo y 3 a la UCB. La presencia legislativa del nuevo gobierno era relativamente fuerte, con un partido que superaba los dos quintos de la asamblea, con un gran dominio de los sectores batllistas.
Asunción El 1 de marzo de 1985 Julio María Sanguinetti asumió, con 49 años de edad, como presidente de la República, primer presidente democrático tras 12 años de dictadura.